Paradoja del interventor
Gonzalo Hidalgo Bayal
2006
Hace unos días, en El Alcaraván, me lo pasó y recomendó Esteban. Yo no llegué a conocer al autor, hijo del portero del seminario mayor de Plasencia. Una vez en casa, me di cuenta que tenía otra obra suya, Mísera fue, señora, la osadía, recomendación de Paco Muñoz, de Badajoz, sin leer. En una ciudad donde el tiempo ya no avanza (Plasencia sin duda, mutatis mutandis), un viajero se queda varado fuera ya de la historia y de la aceptación social. Tan solo otros personajes también sin futuro (un cantinero y un guardabarreras de una vía sin trenes, un barquillero, un trapero, un afilador, un borracho…) le acompañan ocasionalmente en su caída a la marginación y la exclusión definitiva de la sociedad. No es un tipo de literatura que me entusiasme, pero chapeau! Además, son muchos los detalles de la novela que he reconocido...
Comentario de Maite (abril 2017):
Solo es literatura. Al principio me pareció un exceso. Tanta lentitud, tanto rodeo, como si se espesaran las palabras. Pero no, el estilo se mantiene y el relato avanza entre párrafos estupendos. Ese ir y venir de sensaciones, sentimientos, desamparo... Entre la belleza léxica, entre metáforas y personajes peculiares, sin nombre, pero que calan hondo. La prosa es exquisita. y de eso se trata. porque apenas pasa algo, muy poco.
El personaje principal (MENUDO PERSONAJE!), pasajero, viajero, indigente, mendigo, el Interventor. Hay sabiduría sobre la naturaleza humana como lo atestiguan también los otros, los secundarios. El enigmático hombre del rincón, el entrañable chico de la cantina, el Cristo, el pela naranjas, el guardavías, el afilador,, el proyeccionista, la niña prostituta, el barquillero, los trapenses traperos...Todos deambulan por la ciudad y son el relato.
La novela me ha transportado a otros tiempos literarios. A mi oficio. Hay surrealismo. Hay absurdo. He pensado en las novelas líricas de Gabriel Miró. Y hasta hay explicaciones para lo insólito que recuerdan lo real maravilloso o realismo mágico.
Pues sí he disfrutado.. Creo que Gonzalo Hidalgo es un atrevido, audaz en estos tiempos y se lo agradezco.
Bienvenida sea su novela. La novela de un narrador poeta.
Hilario Enero 2017 Papel Texto de promoción: Una noche de noviembre, un hombre mayor, casi en la edad de los desguaces, se apea en una estación a tomar un café y llenar una botella de agua y, sin saber cómo, pierde el tren. Como además, no ha tenido la preocupación de bajar con chaqueta, se queda sin dinero ni identificación: el tren se ha llevado su equipaje y su destino. Éste es el relato, entre kafkiano y becketiano, de las veinticuatro horas de su estancia obligatoria en una ciudad desconocida, donde conocerá una galería de vidas minúsculas y personajes extravagantes
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