viernes, 4 de noviembre de 2016

Víctor Ros y el gran robo del oro español


Víctor Ros y el gran robo del oro español 

Jerónimo Tristante
Víctor Ros 5
2015











El último de la serie, por ahora. Porque esta historia seguirá, ya que no se cierran fundamentales que afectan tanto al detective como a su familia que, como siempre, le acompaña. Clara, su mujer, y Eduardo, el hijo adoptado, vuelven a interactuar en el caso. La historia transcurre en Londres y nos aporta todos los datos de la vida diaria y del desarrollo de la ciudad. Como es habitual, el autor contextualiza sus novelas en un marco urbano del siglo XIX que le da pie para recrear la historia de un país o una zona concreta. Las novelas de Jerónimo Tristante son policíacas, pero también históricas, participan de los dos géneros y a mí me agrada mucho. El detective sigue empleando el método deductivo como en las anteriores, método novedoso en la España del siglo XIX, ya empleado por Sherlock Holmes que, en esta ocasión, hace acto de presencia. (Me arranca una sonrisa el que aparezcan personajes literarios que llegan a la categoría de personajes históricos en las novelas, porque, a veces incluso, lo estoy esperando). El interés en la intriga permanecen hasta el final y en ningún momento las descripciones de la vida y los barrios londinenses llegan a paralizar totalmente la acción. La mayoría son apropiadas y vienen al caso. También hay que tener en cuenta que, aunque las novelas de Tristante se desarrollan en el XIX y por tanto los métodos y los medios que emplea el detective y en general la policía son los que corresponden a la época, el lenguaje y el estilo narrativo son actuales y más agradables de leer hoy día que a Poe o a Conan Doyle.
Maite Octubre 2016 Ebook Texto de promoción: Víctor Ros se ha tomado unas vacaciones después de un caso que casi le cuesta la vida. Pero el crimen nunca cesa y, de nuevo, la Brigada Metropolitana de Madrid requiere sus servicios. El Banco de España ha sufrido un intento de robo, pero solo era una maniobra de distracción mientras se cometía el auténtico delito: la sustracción de las dos terceras partes del tesoro nacional en lingotes de oro que se encontraba en otro bando de la capital. La única pista con la que cuentan es el nombre que pronuncia uno de los asaltantes del Banco de España antes de morir: Aldanza. Ros es el único que da crédito a este testimonio, ya que ve en esta gran puesta en escena la impronta del criminal Aldanza, al que todos consideran muerto. Una serie de pistas señalan Londres como el lugar dónde encontrará al sospechoso y, en consecuencia, el oro. Pero las cosas no son fáciles para nuestro protagonista; una sombra del pasado intentará acabar con su vida aprovechando las distracciones del caso. Lo que no esperaba Ros es contar con la ayuda de todo un mito de la historia del siglo XIX: su admirado y célebre Sherlock Holmes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.